Campo de trabajo Padre Damián I 2015

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Campo trabajo P. Damián

 

 

Este verano he tenido la oportunidad de conocer la Casa de acogida Padre Damián, un centro que abre sus puertas a personas sin hogar en Salamanca de la mano de Cáritas y de la Congregación de los Sagrados Corazones. Aunque al principio no sabía muy bien en qué iba a consistir nuestra estancia en la casa ni cómo iba a enfrentar una realidad tan distinta a la nuestra (o eso creía yo al principio), algo por dentro me invitaba a confiar y me decía que apostar por esta experiencia merecería la pena…y quien arriesga gana!!

 

En estos 15 días Ana, Almudena, Jose, Noemí y yo nos hemos sentido en casa desde el primer día: los nervios y la incertidumbre del principio se convirtieron en alegría y agradecimiento cuando vimos que tanto residentes como educadores y voluntarios nos acogieron como a uno más desde el principio y se implicaban en todas las actividades que iban surgiendo. Durante nuestra estancia, hemos participado en reñidos torneos de tute, dardos y ping-pong y cantado a pleno pulmón en el karaoke; hemos hecho una escapada a la catedral de Salamanca; hemos compartido comidas y tareas de la casa con los residentes; hemos tenido charlas formativas con los educadores; y hemos dedicado buena parte del tiempo a preparar la “Feria de Abril” para festejar el XVI cumpleaños del centro, haciendo diferentes manualidades y taller de sevillanas.

 

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Pero, si tengo que destacar algo de todo lo vivido para acercaros un poquito mi experiencia, os diré que lo que más me ha gustado ha sido cambiar la mirada hacia las personas sin hogar, dejando a un lado los prejuicios y descubriendo a personas como nosotros que por circunstancias adversas cogieron un camino complicado y conocieron su propia fragilidad. Pero, a diferencia de muchas personas corrientes, los residentes de Padre Damián han optado por superar sus debilidades, transformándolas en fuerzas para emprender una nueva vida y  siendo ejemplo de superación para todos nosotros.

 

Para terminar, lo que me sale del corazón es darle las gracias al Señor por permitirme conocerle un poco más través de los pobres como lo hizo el propio Padre Damián, y por supuesto animaros a vivir esta experiencia el año que viene!!No os vais a arrepentir!!

 

María José Pérez (Remedios)

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